Seguro que muchas ya conocéis y utilizáis la copa menstrual, pero por si aún queda alguien que no la haya probado, me siento en la obligación de escribir sobre ella.

Hace unos años, cuando apenas se conocía su existencia y se asociaba únicamente a grupos militantes de mujeres, tuve la suerte de toparme con la copa menstrual. Cansada de los incómodos tampones, las engorrosas compresas y el bolso de Mary Poppins con el que salía de casa cuando estaba con la regla, me animé entusiasmada a probarla. Como era de esperar, fue un grato descubrimiento que incorporé de inmediato a mi higiene. No entendía como algo tan bueno no te lo daban en el “kit de la menarquía” y te explicaban su uso junto al manido discurso de “ahora ya eres una mujer” (como si no lo fueses antes de poder ser reproductiva… en fín…). En mi afán de compartir mi gran hallazgo y llevar a cabo el “haz bien y no mires a quién” pasé, sin saber cómo, a ser una “guarra, antihigiénica”, paradojas de la vida. Como respuesta a mi campaña de sensibilización obtuve varias caras de asco, onomatopeyas de repugna y expresiones como “vaya marranada”. Afortunadamente esta idea con el tiempo ha ido cambiando, cada vez son más las mujeres que usan la copa menstrual y el mundo se ha familiarizado con el tema. Bien!!! Volvemos a ser mujeres prácticas y no guarras antihigiencias!!!

En qué consiste la copa menstrual

Es una suave copa de silicona hipoalergénica que se dobla, introduce en la vagina y una vez dentro se abre para recoger el sangrado. Dependiendo del flujo que se tenga debe extraerse y vaciarse entre 4 y 8 h, aclarar e inserta de nuevo. Entre un período y otro hay que hervirla en agua para esterilizar y recogerla limpia. Se puede utilizar para hacer deporte, nadar o durante toda la noche. Es tan cómoda que no se nota.

Económica:

  • Su precio oscila entre los 15 y 30 euros y dura hasta 10 años. En menos de 4 meses ya has amortizado su coste.
  • Sólo necesitas una que reutilizas en cada período.
  • Una mujer utiliza como mínimo 11.000 tampones o compresas durante su vida, teniendo en cuenta que una caja de 20 unidades cuesta unos 4 euros, el gasto en 10 años sería 15-30 euros con la copa frente a los 600 euros de los tampones.

 

Ecológica:

  • Es reutilizable, tan sólo tienes que limpiarla para volver a usarla.
  • Los tampones utilizan productos químicos como blanqueantes, y perfumes que tu cuerpo puede absorber.
  • Reduce el daño medioambiental ya que no tiras residuos al WC y mantienes playas y ríos limpios.
  • Sólo en un año se están consumiendo 45.000 millones de tampones y compresas en el mundo, tu sola generas 6kg de residuos.

 

Ética:

  • No utilizar productos de origen animal en su fabricación ni investigación.
  • No fomenta el consumismo de accesorios superfluos: toallitas, jabones especiales.
  • La empresa Mooncup es un empresa ética, dirigida por mujeres, dónde son ellas las que diseñan el producto.

¿Por qué no has oído hablar de la copa menstrual?

Simplemente porque a las grandes empresas no les interesa, la copa menstrual no fomenta el consumo sino que rompe con la dinámica de comprar, usar, tirar y gastar infinitamente.

Desde mi experiencia profesional y personal sólo tengo halagos para este pequeño compañero de menstruación, para mí, es la mejor alternativa a compresas y tampones.

Cada persona es un mundo y cada vagina lo es más, así que a probar, comparar y elegir lo que a cada una le guste, intentemos que sea una elección consciente y no una imposición.

Carolina García Cuartero
Psicóloga y Sexóloga en Espacio Mente y Salud – Zaragoza